Ilustraciones para el libro “Poemas Níspero”
escrito por Estela Figueroa, publicado por Ediciones UNL.
Aguará Guazú
Yo vivía con mi madre y mis hermanos
en una choza grande lejos de la ciudad.
Teníamos agua fresca y comida sabrosa
que día a día teníamos que procurar.
Nos gustaba jugas a las corridas
entre flores sencillas que crecían allá.
Si el sol estaba fuerte nos metíamos
en el río. El río se llamaba Paraná.
Por las noches aullábamos a la luna
o cantábamos en coro una canción.
Una canción antigua que hablaba de nosotros
que no sabíamos que dábamos temor.
No hacíamos daño. Nos gustaba
la lechuza tocando la trompeta
el violín de los pájaros, las maracas del viento
solitarios y tímidos como son los poetas.
Pero un día vinieron camiones de desmonte.
Nos asustamos. Y así empecé a andar.
Corrí entre pastos secos, la choza destruida.
Buscaba algún refugio donde poder estar.
¿Y qué encontré? Casas cerradas, autos
que iban a gran velocidad
personas apuradas, pedacitos de cielo
gritos, flores de plástico: eso era una ciudad.
Me escondí entre los yuyos del único baldío.
Tenía hambre. Me dolía la panza. Tenía frío.
Aullé y aullé. Personas temerosas llamaron
a personas más temerosas. Se armó un lío.
Y el resultado es este: fui a parar a una granja
donde estoy enjaulado. Conocí pájaros
de furiosos colores
monos muy amistosos, víboras venenosas.
Un puma que pedorrea con muy malos olores.
Un doctor vino a verme. Le pregunté
–ansioso– cuándo de aquí saldría.
No contestó palabra. Entonces volví a aullar.
Sé que salí en el diario. Fui noticia de un día.
Poemas Níspero
Estela Figueroa
Ediciones UNL
Date:
August 24, 2023